Cómo acompañar emocionalmente a un niño que empieza terapia de integración sensorial
Fiorella Meneses GarroShare
Cuando un niño inicia terapia de integración sensorial, todo es nuevo: las texturas, los sonidos, los movimientos, los ejercicios… ¡y también las emociones! Como papá, mamá o cuidador, tu presencia y apoyo hacen toda la diferencia en esta nueva aventura.
La clave: estar presentes con amor
Acompañar no significa tener todas las respuestas ni ser perfectos. Significa estar allí, validando lo que tu peque siente. Tal vez al principio haya un poco de miedo, curiosidad o incluso rechazo. ¡Y es normal! Un “estoy acá con vos” o un abrazo a tiempo son tan terapéuticos como la misma sesión.
Convertí la experiencia en un juego
Hablá con tu hijo sobre la terapia como si fuera un lugar mágico donde el cuerpo aprende a descubrir nuevas formas de moverse, sentir y disfrutar. Así, reducís la ansiedad y despertás entusiasmo.
Celebrá cada pequeño logro
Desde ponerse una prenda con una textura nueva hasta balancearse en una hamaca que antes no toleraba: todo cuenta. Y cada avance merece una sonrisa, un aplauso y, sobre todo, tu orgullo.
Vos también necesitás acompañamiento
No estás solo/a en este proceso. Abrite al equipo de terapeutas, compartí tus dudas y emociones. Ellos están para apoyarte y guiarte en esta etapa tan importante.
Al final, lo esencial es que tu hijo sienta que no hay nada más seguro que tu abrazo y que, juntos, todo será más fácil.
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